
Descubriendo los primeros olores otoñales,
vides preñadas de frutos maduros,
cepas extenuadas de su ardua labor
van perdiendo su verde color.
Cambiando por colores otoñales,
ofreciendo sus ocres, marrones y rojizos,
una tierra que empieza a dormitar,
hacen del paisaje todo un hechizo.
Bucólicos los días que ya nos arriban,
recibir un otoño coloreado,
mensaje que al corazón llega,
de naturaleza aletargada.
El olor embriaga, humedad, hojas secas,
pisar el barro de las últimas tormentas
crujir de vida recién muerta.
CEL.
mi último paseo, viñas de Sant Pere de Ribes(Barcelona)Fotografia. CELAgradezo todas las demostracionesde cariño que he recibido.